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Ricardo de Orueta.

Nacido en una Málaga en plena efervescencia cultural, Ricardo de Orueta creció en un ambiente burgués e ilustrado. Educado por su padre en el progreso y el amor hacia la educación, la naturaleza y las artes, la atracción por la escultura le llegó muy pronto, llevándole años después a estudiar Bellas Artes en París. Pero su estancia en esta ciudad se vería truncada por la muerte de su padre en 1895 y el declive de la economía familiar, viéndose obligado a regresar a su ciudad natal cuando tenía 27 años.

De nuevo en Málaga, pronto entablaría amistad con un grupo de jóvenes poetas e ilustrados como Alberto y Gustavo Jiménez Fraud, José Moreno Villa, Manuel García Morente, José Blasco Alarcón o Salvador González Anaya gracias a la organización de varias iniciativas culturales como los ciclos de conferencias de Ortega y Gasset y Lucas Mallada, o las de Unamuno, que escandalizaron a una ciudad ya en decadencia en plena crisis de la filoxera.

En 1911 se trasladará junto a muchos de su círculo malagueño a Madrid donde, apadrinado por Ginés de los Ríos, viejo amigo de su padre, ejerce como profesor de la Institución Libre de Enseñanza e ingresa en el recién creado Centro de Estudios Históricos, vanguardia de la investigación humanística en España, cuya misión era dar a conocer a los españoles su historia, gran obsesión de los intelectuales del momento. Allí se forja como el primer estudioso de la escultura española y descubridor de artistas olvidados. Para él, como para los creadores de su época, el Siglo de Oro y sus escultores contenían una lección para el presente pues recogían la quintaesencia de la vitalidad creadora española. Según sus palabras, “(…) Mi padre quería que fuese escultor. Yo se lo prometí. Y he cumplido mi palabra. Porque si es verdad que no hago escultura con mis manos, las hago con mis obras…”

También aquí desarrollaría su ideología política. A los pocos meses de llegar, Orueta se acercó al núcleo de artistas, científicos y hombres de letras que defendían la necesidad de fundar un partido democrático donde clases medias y la burguesía liberal e ilustrada viesen cumplidas estas aspiraciones y sus deseos de modernidad, regeneración y justicia social. En primer lugar decide ingresar en el Partido Reformista junto a lo mejor de la Generación del 14 (Ortega y Gasset, Galdós, Pedro Salinas, Fernando de los Ríos, García Morente, Américo Castro y sobre todo Azaña). En segundo lugar, se afilia a la Liga de Educación Política Española, fundada por Gasset con la intención de infundir en la sociedad una mentalidad científica, moderna, crítica y europeísta.

En 1915, su amigo Jiménez Fraud le recluta como tutor de la Residencia de Estudiantes a la que acabaría donando la biblioteca de su padre. Desde allí promoverá, entre otras, cursos para extranjeros y excursiones a monumentos, siendo él junto a Juan Ramón Jiménez los quienes eligieron el que acabaría siendo el símbolo de la misma.

Otra de las facetas que Ricardo desarrollaría en Madrid fue la fotografía. Esta, como instrumento novedoso, era capaz de mostrar la identidad nacional a través de sus paisajes, sus tipos humanos, costumbres, sus tesoros artísticos y monumentos. Llegando a culminar su labor poniendo en marcha un Fichero de Arte Antiguo para ilustrar las grandes publicaciones al servicio de la catalogación del patrimonio.

En 1924 ingresaba en la Academia de Bellas Artes de San Fernando utilizando esta tribuna como altavoz para protestar contra el imparable y humillante desvalijamiento patrimonial amparado en la insuficiencia de la ley del momento o en su incumplimiento, en la complicidad de la Iglesia y permisibilidad de las Aduanas, sobornos a la Ciencia y sobre todo la falta de conciencia social. En un país donde anticuarios, coleccionistas y museos extranjeros, principalmente americanos, encontraron un paraíso para el comercio y expolio.

El 14 de Abril de 1931 se proclamaba la Segunda República, lo que supuso una victoria  y toma de poder de la generación de intelectuales de 1914. Ramón y Cajal, Dalla, Valle-Inclán, fueron algunos de los nombres que figuran en la historia científica, humanística, estética y del pensamiento del S.XX europeo, lo que ayudaría a la defensa del patrimonio nacional.

Ricardo de Orueta era ahora nombrado Director General de Bellas Artes por el Gobierno Republicano (desde Abril de 1931 a Diciembre de 1933, repitiendo posteriormente en de Febrero a Septiembre 1936). Hubo de comenzar su labor intentando evitar desmanes contra el patrimonio histórico-artístico, como los iniciales que aparejó la proclamación de la Segunda República el 11 y 12 de Mayo y que afectarían especialmente a su ciudad de acogida y a su ciudad natal. Pero este nombramiento fue la oportunidad le permitiría aunar sus conocimientos como jurista y su amor a las artes, poniendo en pocos meses a España a la cabeza europea en la organización y custodia de su tesoro artístico, con su afán de materializar sus ideas del derecho universal de la cultura y a cuya formulación contribuyó redactando el Artículo 45 de la nueva Constitución de 1931.

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Incendio del convento de las religiosas mercedarias de Madrid. 11 de Mayo de 1931.

Entre sus decisiones destacaron:

  1. Decretos contra venta fraudulenta de obras de arte de la Iglesia y la Nobleza.
  2. Declaración de la inalienabilidad de los bienes de las congregaciones religiosas y la obligación de su accesibilidad pública.
  3. Prohibió temporalmente la exportación de objetos artísticos, arqueológicos o históricos, autorizando la venta dentro de España entre particulares, siempre que se hubiera comunicado a la Administración. Estableció el derecho de tanteo a favor del Estado y actualizó la vigencia de la ley desamortizadora que impedía a la Iglesia ser propietaria de sus bienes.
  4. Transferencia de bienes del patrimonio de la Corona para darles un uso público en beneficio y disfrute de los ciudadanos.
  5. Se declaraba gratuita la entrada a los profesores y alumnos que lo acompañasen a museos, monumentos y centros artísticos nacionales y provinciales.
  6. Creación del Fichero de Arte Antiguo anterior a 1850 y se formará un inventario con las obras destruidas y expoliadas desde 1875.
  7. Creación de los Archivos Historico-provinviales.
  8. Declaración de monumentos histórico-artísticos.

También, por otro lado, es significativo que declarase Monumento Nacional al Misterio de Elche, se actuó por primera vez en España en materia de salvaguarda de los bienes etnográficos.

Entre los nombramientos y fundaciones o transformaciones de los centros destaca la creación del puesto y función de Conservador General del Tesoro Artístico Nacional, que recayó sobre Ramón del Valle-Inclán.

En 1932 se publican dos libros que reunían todos los Monumentos Nacionales resumiendo ese esfuerzo por proteger, catalogar y difundir. Una empresa nacional con alcance internacional llegando a imitarse por Francia e Italia y adelantándose a la Carta de Atenas, manifiesto urbanístico firmada por la Sociedad de Naciones en 1933 que establece la forma actual de entender lo que es un bien patrimonial.

La declaración de monumentos se traduciría en la puesta en marcha de su restauración y puesta en valor, labor llevada a cabo por arquitectos como Torres Balbás o Alejandro Ferrant, con todo el esfuerzo económico que ello suponía.

No solo se limitó a aspectos patrimoniales, sino que también favoreció proyectos como la Famosa Barraca de García Lorca y modernizó al ámbito museístico con la intención de evitar su expolio, haciendo comprender al Gobierno Republicano que debían convertirse en focos de intervención pública e instrumentos de pacificación, encontrando su máximo exponente en la creación del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, culmen de la raíz de todos sus estudios y pasión. Y no sería el único, pues su interés por los artistas de su tiempo alentó a la creación de museos como el Sorolla de Madrid o el Romero de Torres de Córdoba.

Sin embargo, aún no se había dicho la última palabra. Todo lo anterior se traduciría en la medida más ambiciosa de su carrera. El 25 de Mayo de 1933 se publicaba la Ley de Protección del Tesoro Artístico Nacional. Una iniciativa realmente novedosa pues incluía la noción de Patrimonio Cultural y que se considera como la más importante de la historia española en la salvaguarda del patrimonio. Tan moderna que permaneció invariable hasta 1985. Esta ley permitió salvar buena parte del patrimonio durante la Guerra Civil a través de la Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico.

Con el estallido de la Guerra Civil, Orueta fue evacuado a Valencia con el resto del gobierno, pero en 1937 volvería sin miedo a Madrid donde, entre obuses, trataba de concluir una de sus obras más ambiciosas, un libro sobre escultura cristiana medieval. Pero las penosas circunstancias de la ciudad, entre ellas la escasez de papel, se lo impidieron, muriendo en Febrero de 1939 como consecuencia de una caída por las escaleras del Museo Nacional de Reproducciones del que había sido nombrado director. Poco después, el ejército de Franco tomaba la ciudad. Todo quedaba en el olvido.

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Carteles creados al inicio de la Guerra Civil en zona republicana para concienciar a la población del valor patrimonial del arte sacro.

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-. Bibliografía:

  • Cabañas Bravo, Miguel, “La Dirección General de Bellas Artes republicana y su reiterada gestión por Ricardo de Orueta (1931 – 1939)”, Archivo Español de Arte, LXXXII, pp. 169 – 193, Madrid, 2009.
  • Bolaños Atienza, María, “Ricardo de Orueta, crónica de un olvido”, Museo Nacional de Escultura, Valladolid, 2014.
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Domingo de Nueva

8 abril 2018

¡ S O L !

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A Nachito.

Sábado del Triunfo

8 abril 2018

En el arca de tres llaves,
siete lágrimas,
siete dolores.
Que cuando la Muerte lo inunda todo,
como último tesoro
siempre queda soledad.

Y mientras la oscuridad celebraba su victoria
el imperio de la luz la sorprendió.
Creyó la Muerte ser eterna
y su existencia la mató.

Mors mortem superavit.

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A Rafa, Carlos, Alberto, Lourdes P., Lucía y Carmen.

Jueves Fernán González

29 marzo 2018

Es la noche de los susurros.
De las estrellas de plata.
De los chaflanes barrocos
y las esquinas cerradas.
De los caminos por calles humildes.
De la Luna frenada.
Es la noche del Jueves Santo.
De la Esperanza.

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A Nico y Vito.

Miércoles Ayala

28 marzo 2018

A la hora del tránsito,
la noche y sus astros expiran.
Anuncian la carne fría
y el estoque final.

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A Marina y Pilar.

Martes Carretería

27 marzo 2018

Como la llama de un cirio prendido en la oscuridad,
el Martes Santo se apaga.

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A Yoli, Leo, Sonia L. y Alfonso.

Lunes Nosquera

26 marzo 2018

Como una saeta de Luna creciente,
en martinete
concluye su Lunes Santo.

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A Nuria, Juanse, Nuri, Paula, Viqui, Sonia, Jesús y Rocío.

 

Domingo de Ollerías

25 marzo 2018

Quisieron robarle una hora al Domingo de Ramos,
y el Domingo, con creces,
se la cobró.

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A mi madre, a mi padre, Lourdes A. y Manuela.

Semana Santa 2018

25 marzo 2018

cartel semana santa malaga 2018 salitre24 pepe lopez

En una semana,
la muerte,
la vida.
Ochenta y tres horas y cuarto
o tres días y medio;
cuarenta y cinco procesiones,
siete bocatas,
siete torrijas,
o quizás alguna más.
Locales y forasteros,
treinta y cinco mil nazarenos,
familia
amigos,
la soledad,
que en un suspiro bendito,
todo se llevará.

¡Feliz Semana Santa 2018!

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-Imagen: Cartel Semana Santa Salitre Veinticuatro 2018.
-Texto: Semana Santa 2018.

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