VII Semana Popular de los Corralones Perchel y Trinidad

5 junio 2011

“Cuantos paseos me debes,

barrio de la Triniá,

cuantos paseos me debes,

cuantas veces me han tapao

la sombra de tus paredes…”

El corralón ha sido definido de múltiples maneras, pero la realidad la marca una tipología diversa con ciertos agentes comunes. Estos nacieron en pleno apogeo industrial como forma barata y práctica de mantener la mano de obra cerca del lugar de trabajo. La Burguesía propietaria llegaba a comprar lotes de tierra junto a sus fábricas donde construían viviendas adosadas que economizaban en grado máximo el espacio. Minúsculas habitaciones servían de dormitorios a familias que llegaban a estar compuestas por más de catorce miembros, y que en el mejor de los casos tenían una pequeña estancia donde cocinar. En este contexto, las condiciones de vida eran insalubres, la arquitectura se alzaba como celdas donde se concentraban todo tipo de infecciones y epidemias fomentadas por el aire contaminado y la falta de un sistema de saneamiento acorde a las necesidades. La vida aquí era inevitablemente pública: la calle, como lugar que vertebraba al barrio, los cafés, lugar exclusivo para los hombres, y el patio en torno al cual se levantaban las viviendas. Este agrupaba los servicios básicos de la comunidad, poseía un pozo que suministraba el agua, un servicio comunitario y lavandería. Un lugar de convivencia forzada para unos vecinos que acababan siendo familia. En ellos eran comunes las celebraciones de fiestas espontáneas que aliviaban las duras y largas jornadas de trabajo en la fábrica.

Los primeros pasos hacia la desaparición del corralón se dieron en el mismo siglo que los vio nacer, de la mano de sus promotores, que encontraron en ellos un foco de instigación contra su poder, tema que ya redacté con más detalle en una entrada de esta bitácora (El corralón malagueño). El segundo lo daría la consolidación de una clase media que por fin se podía permitir habitar una vivienda digna; los barrios industriales de Málaga se deshabitaban y pasaban a configurar zonas marginales que mermaron el alma popular del Perchel y la Trinidad. Los edificios no soportaban más el peso del tiempo y el progreso que daría la estocada final con un urbanismo descontrolado donde no quedaba sitio para la integración arquitectónica. El corralón fue demolido.

Nuestra generación ha heredado una imagen romántica de nuestros abuelos y padres, lejanos recuerdos de estructuras derruidas que aún ocupaban algún solar de calle Salitre y el Pasillo de Santo Domingo, o de canciones populares como la Jabera que abre esta actualización. Pero siendo justos con la historia, con ellos se fueron más penas que alegrías, quizás por la dejadez de la administración o de una ciudadanía pasiva que no ha sabido conservar el alma de aquellos barrios ni adaptar aquellas viviendas tan características a nuestra época.

Pero “nunca es tarde si la dicha es buena”. El plan de reurbanización de estos distritos ha traído consigo nuevos corralones que a veces imitan burdamente a los que existieron entonces perdiendo la oportunidad de crear un barrio de vanguardia con sabor popular, pero han recuperado la vida en torno a un patio. En ellos se acogen familias de toda clase con las que se pretende encontrar la integración social. En otras ocasiones, como en Santa Sofía, el antiguo corralón se ha transformado para el disfrute de los mayores que lo habitan. Por si fuera poco desde hace algunos años se viene celebrando bajo iniciativa del Ayuntamiento de Málaga con la colaboración de la Junta de Andalucía, la semana popular de los Corralones Trinidad y Perchel. Consiste en incentivar a los vecinos a presentarse a un concurso al estilo cordobés en el que se premia el patio y balcón mejor engalanado, todo ello acompañado con pasacalles, espectáculos, juegos para niños o verbenas que estimulan a los barrios hermanos. Durante este periodo todo el que quiera puede visitar las construcciones y colaborar con los vecinos que alegremente acogen y cuentan con orgullo como han decorado este año su patio, o como ganaron el premio el año anterior. En ellos puedes encontrar desde el rincón más kitsch, al más elegante, desde la gitana canastera que cuida de sus geranios, a una vecina árabe que colabora creando un rinconcito moruno al que invita a todos a tomar el té por la tarde. No es por tanto la recuperación de la personalidad de un lugar, es la creación de algo nuevo formado por la integración de múltiples culturas, un lugar donde todos cabemos y somos tratados como iguales, Málaga en estado puro.

Desde aquí animo a todos a visitar y participar en esta fiesta que el año que viene celebrará su VIII edición,  la escusa perfecta para recuperar los paseos que ambos barrios nos dejaron a deber. La experiencia merece la pena.

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.-Bibliografía: ALBUERA GUIRNALDOS, A. “Vida cotidiana en Málaga a fines del XIX”, Ágora, Málaga, 1998.

.-Texto del primer párrafo: Barrio de la Trinidad (Jabera).

.-Fotografías: 1.- Calle Jara, 2 – 3 – 4.- Plaza de Doña Trinidad, 5.- Calle Jara, 6.- Calle Jara, 7.- Calle Jaboneros, 8.- Calle Zamorano, 9.- Calle Feijóo.

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3 comentarios to “VII Semana Popular de los Corralones Perchel y Trinidad”

  1. Alejandría in person said

    Fantástico artículo, y fantásticas fotos!!!

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  2. Juan said

    Y las tejas de tus rejas…

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