Málaga llueve

17 noviembre 2012

08:00 A.M. Un mensaje llegaba a mi móvil, Cultopía Gestión Cultural anunciaba que  la predicción de viento, tormenta y lluvia nos obligaba a suspender la ruta prevista a la Cripta de los Condes de Buenavista y el Cementerio de San Miguel. Pero nadie podía imaginar lo que se avecinaba. Aproximadamente desde las 10:00 de la mañana comenzaban a caer rayos sobre la ciudad. Intentaba grabar aquel sonido tan espectacular desde mi balcón cuando me percato del movimiento anárquico de las nubes. Media hora más tarde, estas comenzaron a elevarse rápidamente y un fuerte viento acompañó a la enérgica tromba de agua que engullía todo lo que antes alcanzaba la vista. El paisaje se volvió blanco y algunos trozos de granizo comenzaban a golpear el asfalto. Huí al interior de casa instintivamente. Algo iba mal, muy mal, jamás había visto algo así, y lo primero que pensé, aunque suene exagerado, fue en un tifón. A los pocos minutos, Twitter humeaba con fotografías de distintas zonas de Málaga que comenzaban a inundarse considerablemente. Mientras escampaba, decidí que tenía que ver aquello con mis propios ojos.

Calle Ancha, calle Hilera y el Guadalmedina, el Caca Seca como se le solía llamar. Las dos primeras llenas de ramas arrastradas por el agua, pero ya sin balsas que las cubrieron minutos antes. Solo las paredes  marcadas. El segundo lleno de agua que bajaba a gran velocidad. Llegado a este punto, nuevamente los rayos, nuevamente la lluvia que se convertía en tromba. A los cinco minutos estaba empapado y la cantidad de líquido que impactaba hacía el paraguas pesado. De nuevo multitud de calles comenzaban a cubrirse del agua que su alcantarillado ya no podía tragar.

 Corriendo de nuevo al Perchel sur, calle Ancha del Carmen estaba sumergida. El agua subía con rapidez arrastrando todo lo que alcanzaba. Era casi imposible no acordarse de los pasillos del Titanic hundiéndose poco a poco en la película de James Cameron. Un caballero me comentaba la situación en calle Carretería, según él en peor estado, hasta tal punto que tuvo que regresar sin poder hacer sus recados. Con esa información fui al Centro a comprobarlo.

En la Avenida de Andalucía y calle Hilera, los coches se amontonaban sobre la acera intentando evitar la avería asegurada. Suenan sirenas por todas partes. La glorieta Lola Carrera totalmente cubierta de agua, lodo, un contenedor de basura que flotaba sin rumbo, y una maraña de vehículos que no sabían cómo salir de allí. Escenas de 1989 volvían a repetirse. El mismo grupo de Hermanos de la Cofradía de la Esperanza que achicaban el agua de la primera tromba, ahora se resignaban a mirar tras la reja de la Basílica como volvía a crecer la balsa.

Ahora el Río bajaba con más fuerza, la lluvia amainaba y el público se amontonaba en los puentes que conectan las orillas malagueñas. Calle Carretería es un lodazal bastante parecido a aquellas estampas en blanco y negro de 1907. Cada vez más curiosos deambulan por la ciudad buscando los lugares más afectados. Por el centro, los restos de fango dejan ver qué zonas conquistó el agua. Algunos locales cerrados, escupen agua bajo las persianas. Calle Granada, Plaza del Siglo y Plaza del Carbón han recuperado ese arroyo representado, desde su última reforma, por unas lucecitas en el suelo ya fundidas. Desde la plaza de Uncibay alcanzo el extremo opuesto de Carretería. El nivel ha bajado y ya se puede transitar por ella con normalidad, incluso el tráfico se ha abierto. Varias bocacalles siguen siendo auténticos ríos por los que el agua baja con abundancia; entre ellas, calle Gigantes. Mientras los bomberos atendían una urgencia, las vecinas embatadas achicaban agua con escobones evitando que esta se colase en casas o establecimientos. Cualquier elemento servía de trinchera, desde puertas a sacos de patatas. Un poco más abajo, en calle Biedmas, una gran poza de agua permanecía estancada frente a la Casa Hermandad de Viñeros donde Miguel Ángel Campos, Hermano Mayor, hacía todo lo que estaba en sus manos. Las alcantarillas están totalmente atoradas por las ramas que la corriente ha ido arrastrando hasta la zona. Queda mucho trabajo por delante.

De vuelta a casa asimilo lo vivido, un día para los anales de la ciudad. Ya solo falta que en Málaga vuelva a nevar.

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.-Fotografías: Inundaciones de Málaga 2012.

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3 comentarios to “Málaga llueve”

  1. Como los grandes reporteros! arriesgando su vida para estar al filo de la noticia 😉 enhorabuena por el reportaje, mantiene el estilo sin dejar de ilustrar los acontecimientos 🙂

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  2. Tras la tormenta a la mañana siguiente, la calle Santa Lucía era un escenario más parecido a un pueblo sacudido por un tifón. El nivel del agua en el interior de las viviendas había superado en algunos casos los dos metros de altura y a su paso había dejado un rastro de lodo de más de treinta centímetros. “Era una pena, cocinas, dormitorios, cocheras, cuartos de baño, neveras o patios sepultados por un lodazal. Todo ha quedado inservible o se lo ha llevado el rió”, apunta.

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